Hace una semana M. me dijo que esta noche tiene un compromiso universitario. Un catedrático da una conferencia para inaugurar no sé qué y después hay una cena. Me preguntó si lo acompañaba y rápidamente le dije que sí.
Pero hoy, lo estaba pensando y no me apetecía nada ir. He tenido unas semanas muy duras de trabajo, con varios viajes, muchos actos e interminables cenas y comidas fuera de casa. Y teniendo hoy el día libre por el puente no me apetece tener que arreglarme, escuchar a un tipo que no conozco hablar de un tema que no me interesa y tener conversaciones supuestamente intelectuales con una panda de profesores casi desconocidos. Quedarme en casa, con el pijama puesto, sin nada en lo que pensar y viendo cualquier película divertida se me antojaba como el plan ideal.
Sin embargo, esta mañana fui a recoger el traje que me iba a poner a la tintorería. Y mientras volvía a casa refunfuñando por tener que ir, fui consciente de que en realidad no tengo por qué ir.
¿ Por qué había dicho que sí?
Bien sencillo. Allí estará la profesora con la que M. se lió este verano. Ir es una forma de marcar territorio por un lado y de quedarme tranquila por otro, al estar presente para controlar sus movimientos.
Pero no puedo condicionar mis actos a mi inseguridad. No puedo hacer cosas que no quiero sólo por controlar a M. Cierto es que un ambiente más distendido da pie a nuevas cosas… Pero si M. quiere volver a serme infiel no necesita una fiesta, puede volver a follarse a la profesora cualquier mañana en su despacho de la facultad. Y si M. no me vuelve a ser infiel tiene que ser porque realmente no lo quiera, no porque yo controle cada paso que da en plan sabueso.
Decidido esto, al llegar a casa le he dicho a M. que no iba. Ha estado un rato preguntando que si estaba segura y tras quedar convencido se ha marchado después de comer a hacer unas cosas. Luego se irá directo a la charla.
Ahora, en frío, me parece que he tomado la mejor opción. Tengo que luchar por llevar las riendas de mi vida y de mis emociones…
…Sólo queda esperar que esta noche sea capaz de aguantar el tipo y no subirme por las paredes angustiada mientras espero que regrese M.
Me siento identificada en tu neurosis. La mejor pócima,como bien dices, es pensar en frio.